No eran únicamente personas, quienes se acercaron cuando pintaba el mural, también mis amigos de cuatro patas. Sabían que me iban a encontrar allí, y entonces se hizo costumbre venir a saludarme. Esta es Mara, tiene un ojo celeste y otro color miel. Siempre le dediqué mi tiempo, una alegría para ella y para mí.


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